viernes, 20 de febrero de 2026

Cosas curiosas 11

 

Ya en Egipto y en la antigua Grecia existían juegos similares al badminton, aunque el origen más directo de este deporte se remonta al "poona", practicado en la India desde el siglo XVIII. Cuentan que, ya en 1873, un grupo de oficiales británicos destinados a ese país acudieron a una fiesta en el palacio de Badminton y jugaron un partido con raquetas infantiles y un tapón de corcho adornado con plumas. De ahí, al badminton actual, que nació oficialmente en 1887. 

La diva Sarah Bernhandt solía dormir en un ataúd forrado en raso. Cuentan que fue regalo de uno de sus amantes, al que le encantaba hacer el amor dentro. 

 

Luis XIV estaba empeñado en ser el mejor de los poetas, el monarca leyó sus últimos versos al gran Boileau y le pidió su opinión. "Señor -respondió él cortesmente-, para Vuestra Majestad no hay nada imposible. Os habéis propuesto escribir malos versos y lo habéis conseguido" ¿Habría mejor forma de salir de tal aprieto? 

En Inglaterra, los primeros condones se vendían en paquetes con el retrato de la reina Victoria, madre de nueve hijos.

Mozart murió justo en el instante en que sonaba la última campanada de la medianoche.

A diferencia del cuchillo, que tiene más de mil años, la cuchara es un utensilio relativamente nuevo. Los primeros en utilizarla generalizadamente fueron los griegos y los romanos, que usaban cucharas de boca ancha con un mango puntiagudo con el que trinchaban y pinchaban la carne (era una cuchara-tenedor-cuchillo). En tiempos de Cervantes, la gente del campo las hacía de pan y comía con ellas el plato caliente. Así, terminada la comida... se comían la cuchara. Otra curiosidad: hace sólo 200 años, los invitados llevaban consigo sus propios cubiertos. 

Por una necesidad de adaptación condicionada al factor climático es por lo que los orientales tienen los ojos rasgados. Viven en zonas extremadamente luminosas y los párpados rasgados protegen su sistema visual del exceso de claridad.

Los arqueólogos estiman que, en el siglo IX, un viajero en tierras galas podía toparse con un castillo ¡cada 10 Km.! 

El sombrero de copa lo inventó en 1797 el mercero inglés John Ethenington y enseguida llamó la atención. El "Times" de Londres se hizo eco de tan particular prenda "negra y alta como una chimenea" y, horas después, la gente hacía cola a la puerta de su establecimiento esperando ver tan extravagante sombrero. Hubo tumultos, atropellos, y al señor Ethenington le acusaron de escándalo público y le detuvieron por llevar tal "artefacto" en la cabeza. Un mes más tarde, Ethenington no daba a basto para cubrir los pedidos.

En cierta ocasión, alguien le preguntó a la veterana actriz Zsa Zsa Gabor cómo recordaba el nombre de tantas personas como había conocido durante su estancia en Hollywood. "No recuerdo jamás los nombres de nadir -respondió ella, riendo-. ¿Cómo crees que empecé a decirle a todo el mundo cariño?"