Antes que a tejer, el hombre aprendió a hacer cestas de mimbre, caña, tiras de madera flexible... Un arte que llegó a su máxima perfección en Egipto, donde se utilizaba como materia prima el papiro, una planta de entre dos y tres metros de altura cuyas hojas secas se empleaban como papel. En la antigüedad, el cesto sería para todo. Hace 5000 años, el sumo sacerdote de Babilonia lo utilizaba como corona y en Roma se usaban como asiento. ¡Hasta se ha llegado a contar el tiempo por cestos! En Oriente, los campesinos decían: tres años dura un cesto; tres cestos es la vida de un perro; nueve, la del caballo; 27 cestos vive el hombre y un elefante muere a los 81 cestos.
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En 1765, un mesonero apellidado Boulanger abrió en Paris una casa de comidas y, a la puerta, colgó el siguiente letrero: "Venid a mi casa, hombres de estómago cansado, y yo os lo restauraré". La frase tuvo tal éxito que, desde entonces, todas las casas de comidas se llaman "restaurante". ¡Ah! Este caballero debía hacer la mejor repostería del país, porque allí, las pastelerías se llaman "boulangeries".
El fundador del periódico "New York Tribune", Horace Greeley, iba en tren cuando vio que su compañero de cabina leía "The Sun" (la competencia), y le preguntó: "¿Qué opina usted del New York Tribune?" "Lo uso para limpiarme el trasero", respondió el tipo con grosería. "¡Vaya! Pues, si sigue haciéndolo, acabará usted teniendo más cerebro en el culo que en la cabeza".
Entre los años 755 y 762 a.c. ya existía una ley en la antigua Roma que apuntaba que ninguna mujer muerta de parto podía ser enterrada antes de extraerle a su hijo mediante una incisión abdominal. De hecho, y aunque la primera cesárea de los tiempos modernos se practicó en Alemania en 1610, el emperador romano César se llama así por el término "caedere", cortar, ya que una de sus abuelas había dado a luz gracias a una cesárea.
El miedo a las palabras largas se conoce como hippopotomonstrosesquippedaliofobia". Ironías del léxico.
Por lo que más se conocía al general Valeriano Weyler era por su extrema tacañería. Y, para muestra, una de tantas anécdotas sobre el tema: Cuentan que, una vez, uno de sus hijos le pidió dinero para comprarse unos pijamas. "¿Pijamas? ¿Y qué es eso?". "Son para dormir, padre". "Para dormir, lo que se necesita es sueño", sentenció. Y no soltó ni un céntimo.
Las mujeres de la época isabelina bebían pis de perro para mejorar su cutis.
En 1637, el general francés De Condé consiguió hacer realidad su máximo sueño: hacer el amor 12 veces en una noche. Para que el resto de Francia conociera su hazaña, el orgulloso De Condé hizo bordar en las camisas, libreas y demás complementos de todos sus criados el número 12.
Las serpientes más grandes, como boas o pitones, tienen vértebras en todo el cuerpo y ¡hasta 400 pares de costillas!
Una mujer boliviana encontró a su hijo 25 años después de que fuese raptado en un suburbio de la capital. El joven, de 28 años, acudió al barrio donde sospechaba que había nacido y preguntó a una vendedora de chucherías si conocía a una mujer que hacía un cuarto de siglo había perdido a su bebé de 3 años. Casualmente, le estaba preguntando a su propia madre.
